Venezolanos por el mundo

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«No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo».
Séneca


Soy partidario que somos de donde elegimos estar. Somos en esencia, ciudadanos del mundo.Sin embargo existen fronteras, países, culturas y ciudadanías. Venezuela como país está pasando un momento difícil y muchos decidimos salir a buscar una mejor calidad de vida en otras fronteras.

Pero algunos venezolanos, paisanos míos, viven con el mojón de que algunos países nos deben algo ya que Venezuela los recibió y ayudó cuando allí la pasaban mal y por ende ahora les toca a ellos recibirnos. Países como Colombia, Perú, Chile, Italia, España y Ecuador sufren con el bendito discurso de remembranza de algunos. A esos les invito a meditar en esta frase de Juan Bosco:

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El punto es ¿los países del mundo nos deben algo? Te invito a olvidar los «favores históricos» que le hayamos hecho a algunos, al fin y al cabo, ya eso pasó. Vivamos el presente. Es una nueva etapa. Somos nosotros los que empezamos a deberle a esa ciudad y a ese país que nos recibe. Porque no sé si lo sabes, pero si a ellos les provoca, pueden prohibirnos si quiera asomarnos a su frontera y en caso de que el gobierno del país nos permita entrar, algunas ciudades son autónomas y podrían impedir o limitar la presencia de extranjeros en su territorio. Pero no lo han hecho, nos están recibiendo, por las razones o motivos que sean: políticos, económicos, sociales, solidaridad u obligación; nos están abriendo sus puertas. Entonces, considero que debemos evitar llegar predispuestos, a la defensiva y creyendo que merecemos estar allí y tienen que ayudarnos, porque no, no es así.


«Mi patria es el mundo; mi familia la humanidad».
Mijaíl Bakunin


Más bien, desde el mismo momento que cruzamos la frontera de un país hay que mantener la humildad y la gratitud, que no la humillación y el servilismo, no se me mal interprete. Ambos merecemos respeto, venezolanos y colombianos, españoles o norteamericanos.

A esa tierra que nos recibe y que nos brinda la oportunidad de tener comida, trabajo, seguridad, comodidades. La oportunidad trabajar, de emprender un negocio o tener un empleo y que el dinero que ganemos nos rinda, la oportunidad de crecer como persona, etc. Oportunidades tan básicas que en Venezuela, por más que queramos, muchos no podremos obtener en la actualidad. Entonces a ese país y ciudad que nos permite entrar y vivir tengamos la mejor actitud, con su tierra, literalmente y sobre todo con su gente démosle respeto, gratitud, trabajo duro y honesto, empatía, amabilidad, educación y cultura. No pensemos solo en lo que podamos recibir, pensemos en lo que podemos ofrecer. Optemos por pensar en dejar ese país mejor de como lo encontramos.

Lo sé, suena muy fantasioso y utópico, peor convencido estoy que hay venezolanos de bien a los que estas palabras resonarán y que no se dejan llevar por el facilismo, egoísmo, pensamiento cerrado. Porque así como algunos se quejan de la xenofobia o el egoísmo de algunos residentes del país que escogieron para vivir, también leo de algunos habitantes que el venezolano es flojo, facilista y marginal. En lo último difiero, como venezolano sé que no es así, no todos somos y pensamos de esa manera. Así como también sé que lo primero no siempre es verdad. Los casos de xenofobia, discriminación y maltrato son excepcionales y propios de seres pobres de alma y mente.


«La patria del hombre es el mundo y si en mi consistiera, borraría de todos los diccionarios la palabra ‘extranjero'».
Justo Arosemena


Finalizo con lo siguiente:

**Dejé Venezuela y escogí hacer vida en otro país. Desde ese momento debo intentar y aprender a amar a ese país. Dar lo mejor de mí, así como se supone lo hice por la tierra que me vio nacer y crecer. Debo cuidar su flora y su fauna, sus calles y aceras, sus instituciones e instalaciones. Respetar a su gente, ser cordial y amable con el anfitrión, ¿por qué? Porque esta es su casa y en casa ajena debo comportarme sino, corro el riesgo de que me vean de mala manera, me traten mal o incluso me echen y no me reciban más (eso aplica a los venezolanos que no han llegado, porque todos somos uno, un mismo pueblo, y si rechazan a uno, rechazan a todos y le quitas o restas oportunidad a quien piensa irse).

Por eso al anfitrión se le respeta, se le agradece y se le cuida su casa. Si entendemos eso podremos lograr lo que italianos, portugueses y árabes lograron en Venezuela. Seremos prósperos, aportaremos al progreso y seremos admirados por nuestro empuje y cultura y por ende bienvenidos a cualquier ciudad y país del mundo. No seremos una carga, más bien seremos un alivio y apoyo para quien nos recibe. Tanto, que cuando queramos devolvernos en un futuro a Venezuela, hasta puede que lloren por nosotros y no se alegren porque nos vamos.

De venezolanos en el mundo, convirtámonos en VENEZOLANOS POR EL MUNDO.

Original G. S. Bilbao

Fuente imagen 1Fuente Imagen 2


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